Imágenes y texto de Charles-Maxence Layet, 30 de junio de 2026
Fuente: www.uapcheck.com
Traducción de Juan P. González
La iniciativa fue excelente. El contenido, notable. El coloquio sobre los UAP (Fenómenos Aéreos No Identificados) organizado el lunes 29 de junio por los diputados Pierre Henriet (Horizons) y Arnaud Saint-Martin (La France Insoumise) en la Asamblea Nacional Francesa logró reintroducir la cuestión de los objetos volantes no identificados en el corazón de las instituciones políticas francesas. Las cuatro horas de debate y los intensos intercambios con el público lograron el reto de destacar simultáneamente la investigación francesa sobre los UAP, señalar las incertidumbres científicas que aún quedan por resolver, y subrayar la necesidad de abordar un tema mucho más político de lo que pudiera parecer… Un primer paso para los diputados, ¿un salto de gigante para la institución?
«El tema se presta a las sonrisas, y lo sabemos», reconoció el diputado Pierre Henriet (Horizons) en su discurso de apertura. «Tiene ese aire de lo insólito que proporciona buenos titulares. Desde que se anunció este coloquio, hemos observado la cobertura mediática que naturalmente le ha seguido: los estereotipos, los pequeños platillos volantes utilizados como ilustración, los guiños de complicidad. No nos quejamos de ello —sonreímos junto con vosotros».
¿LOS «INTOCABLES» DE LA CIENCIA?
«Este tema provoca reacciones contrastadas y ambivalentes; la gente alterna entre el asombro y las risitas», continuó el diputado Arnaud Saint-Martin (La France Insoumise) en sus palabras introductorias. Sociólogo de la ciencia y director de investigación del CNRS (actualmente en excedencia durante su mandato parlamentario), especializado en la economía del espacio y astrónomo aficionado, recordó: «¿De verdad crees en esto?», me han preguntado. «¿Por qué organizar un coloquio así?» «¿Qué sentido tiene?». «Estamos obsesionados con el enfoque estadounidense: el 89 % de los informes a nivel mundial proceden de Estados Unidos, pero en Francia también ocurren cosas», observó Arnaud Saint-Martin.
¿Cómo organiza la autoridad pública el estudio de observaciones que hasta el día de hoy siguen sin explicación? Con el fin de sacar esta cuestión de los foros especializados y poner fin a las fantasías, los dos diputados —ambos miembros de la Oficina Parlamentaria para la Evaluación de Opciones Científicas y Tecnológicas (OPECST)— reunieron a investigadores, ingenieros, militares, funcionarios públicos y a quienes describieron como observadores «serios».
Entre ellos se encontraba Luc Dini, de la Comisión Sigma2. Esta comisión funcionó como el grupo de trabajo sobre OVNIs de la A3F, la Asociación Francesa de Profesionales de la Aviación y el Espacio. Entre los ponenetes también estaban el científico de datos y fundador de la red UAP Check, Michael Vaillant, junto con el periodista y fundador de la organización sin ánimo de lucro Sentinel News, Baptiste Friscourt; académicos como el sociólogo de la ciencia Pierre Lagrange; Frédéric Courtade y Gilles Munsch, del GEIPAN; y dos portavoces del Ejército del Aire y del Espacio de Francia.
UNA ENCRUCIJADA DE MUNDOS
Periodistas, representantes de asociaciones, expertos y ciudadanos de a pie interesados en el tema… cerca de 250 personas estuvimos presentes en el auditorio, seleccionadas entre los centenares de solicitudes de inscripción presentadas en línea.
Varios asistentes habían viajado desde Italia, Portugal, Suiza, Alemania y España. Philippe Ailleris, uno de los ponentes del coloquio, que lleva treinta y cinco años como jefe de proyecto en la Agencia Espacial Europea, había venido desde los Países Bajos.
Las numerosas cámaras presentes —entre ellas las de Arte Alemania, los equipos parlamentarios y equipos de producción independientes como Simon Méheust, del canal Et Pan!, Eva y Grégoire, de The Paranormal Show, junto con varios canales especializados de YouTube— dieron al evento en la Sala Victor Hugo el ambiente animado de una audiencia congresual.
Entre el público se podía distinguir al cineasta francés Dominique Filhol, director de Valensole 1965, bajo su característica gorra; al periodista Jean-Pierre Troadec, de cabello plateado (autor del volumen de la colección Que sais-je? titulado Les OVNIs); la alta silueta de Jacques Vallée; y la corbata de rayas azul marino del historiador naval Alexandre Sheldon-Duplaix. EuroUFO, MUFON Francia, SCEAU, SUAPS y la red Repas Ufologiques también estuvieron bien representados, con participantes llegados de París, Toulouse, Marsella, La Turballe y otras ciudades.
DEBATES ABIERTOS
Las mesas redondas buscaron primero delimitar el fenómeno, desde la perspectiva de las ciencias sociales hasta la de la ingeniería aeronáutica. La segunda se centró en aclarar las misiones y métodos del GEIPAN, cediendo la palabra a su director, Frédéric Courtade, y a uno de sus investigadores, Gilles Munsch. La tercera y última sesión buscó adoptar una visión más amplia, abarcando la política y la dimensión internacional.
El sociólogo Pierre Lagrange —que lleva décadas analizando los mecanismos de lo que él llama la «Gran Brecha», que separa las ciencias «oficiales» y «académicas» de las ciencias «intocables», populares y supuestamente «irracionales» de la ufología y la parapsicología— relató cómo las acusaciones de pensamiento conspirativo han sustituido en gran medida a las anteriores acusaciones de irracionalidad a lo largo de aproximadamente los últimos veinticinco años, desde la era de Expediente X,
En el extremo opuesto del espectro, la necesidad de datos fue subrayada por los ponentes de orientación más científica del coloquio. Philippe Ailleris, jefe de proyecto en la Agencia Espacial Europea (ESA), explicó por qué la cuestión OVNI sigue siendo un reto en términos de observación, producción de datos y gestión de la incertidumbre. Luc Dini, presidente de la Comisión Sigma2 y también alto ejecutivo de Thales, concluyó su presentación animando tanto a pilotos civiles como militares a informar de sus observaciones para mejorar la investigación.
El mismo mensaje fue repetido por Michael Vaillant, científico de datos radicado en Toulouse y colaborador del GEIPAN durante tres décadas. Compartió sus reflexiones sobre el valor de una ciencia proactiva y en aprendizaje —quizás incluso de doble uso— capaz de proteger simultáneamente los intereses de la seguridad nacional y preservar la apertura de la investigación académica. También insistió en la necesidad de estándares: un marco común capaz de establecer «normas internacionales relativas a la identificación de los fenómenos y la forma en que se tienen en cuenta».
En otras palabras, se necesitará un esfuerzo lúcido —y recursos adecuados— si queremos reducir el ámbito de lo desconocido.
Cada presentación duró solo entre quince y veinte minutos y se ilustró con cinco o seis diapositivas. Todas ellas recibieron el aplauso unánime del público.
LA CUESTIÓN ESTADOUNIDENSE
Cada mesa redonda concluyó con una sesión con el público de preguntas y respuestas. Preguntas breves —de aproximadamente un minuto— para mantener el ritmo del debate. Los moderadores también procuraron un equilibrio de género, lo que ofreció una ventaja táctica a las mujeres que levantaban la mano. Yo no pude formular las mías propias sobre la OTAN o la emergente alianza global de parlamentarios. Probablemente estaba demasiado lejos de las primeras filas —y también era demasiado masculino.
Pero entre los primeros en levantarse estaba el vecino de asiento de Jacques Vallée. El hombre de la corbata de rayas azul marino: el historiador naval Alexandre Sheldon-Duplaix. Apuntó directamente a lo que todos callaban. «Una pregunta para ustedes, señores parlamentarios. ¿Por qué no han mencionado a sus colegas estadounidenses que hablaron esta semana y la anterior? El contraste es tal que merece ser destacado, con Luna, la representante de Florida, pidiendo a la Casa Blanca que proteja a los denunciantes que puedan llevar a quien lo desee hasta los lugares donde se guardan las naves recuperadas, junto con los restos biológicos de seres no humanos… Estas son las declaraciones de Luna».
Un momento de vacilación se extendió por el estrado. Se cruzaron miradas silenciosas entre los diputados y sus asistentes. Los segundos pasaban, casi conteniendo el aliento. Parte del público se había enderezado en sus asientos, tan curiosos como encantados por esta súbita irrupción de la realpolitik OVNI en la discusión.
Con su pregunta directa e inequívoca, el historiador había dado exactamente en el punto que importaba. Había señalado con precisión el elefante en la habitación —o más bien, en este caso, el águila republicana. Alexandre Sheldon-Duplaix había sacado a colación el tema que no debía mencionarse, y sin embargo el que todos tenían en mente: la revelación al estilo estadounidense.
Era la pregunta.
La que estaba en boca de todos, y que había contribuido en gran medida a la voluntad política de los dos diputados franceses de abordar el tema. Pero, ¿cómo tratarlo? ¿Cómo evitar cruzar esa línea roja, que parecía más bien un conjunto de guardarraíles?
Tras la distancia y la contención mostradas por los parlamentarios se ocultaba un tabú que Sheldon-Duplaix había roto abiertamente. Ese tabú abarcaba las muestras biológicas no humanas mencionadas bajo juramento en 2023. Abarcaba la ingeniería inversa de naves «alienígenas» recuperadas que se remontan a 1947 —o quizás incluso antes. También la existencia de bípedos humanoides o entidades plasmoides «sintientes» (es decir, conscientes), de nuevo mencionadas por Grusch el 9 de junio de 2026 en la escalinata del Congreso de los Estados Unidos.
En resumen, ¿cómo no ir demasiado lejos y perderse en la cascada, siempre en expansión, de revelaciones extraordinarias procedentes del otro lado del Atlántico?
EL ESTADO DEL DEBATE EN FRANCIA
Para cortar de raíz esa creciente sensación de incomodidad, se señaló primero que esta cuestión pertenecía precisamente a la tercera y última mesa redonda —la dedicada a la discusión política. «No tenemos todas las respuestas», añadió el diputado francés Saint-Martin. «El objetivo de esta conferencia es desplazar el foco hacia Francia. Es la apuesta que hemos hecho, y que sin duda es discutible. Pero estamos abriendo el debate».
La pregunta resurgió, por tanto, una vez más al final del coloquio, tan políticamente incorrecta como antes. ¿La reserva característica francesa? ¿El contraste con las revelaciones que emergen del Congreso de los Estados Unidos? ¿Alguna protección para los denunciantes en materia OVNI? Por supuesto que los diputados estaban a favor, explicó Pierre Henriet, con cierto esfuerzo y muchas precauciones retóricas.
Al final, fue el antiguo asesor del gobierno francés Sylvain Maisonneuve quien rompió el hielo con una respuesta convincente. «Es una cuestión de madurez. El debate no ha alcanzado en Francia el mismo nivel de madurez que en Estados Unidos». Por tanto, no tiene sentido, por ahora, intentar abordar temas demasiado extraordinarios o demasiado divisivos. Dado el contexto francés actual y el estado presente del debate nacional, hacerlo resultaría contraproducente.
El absceso, por fin, había sido drenado.
UN PRIMER PASO PARA LOS DIPUTADOS, UN SALTO DE GIGANTE PARA LA INSTITUCIÓN…
Esta reunión, inédita en Francia, marca un primer paso. Ofrece un marco claro para comenzar a «politizar» el tema OVNI, que había caído en desuso parlamentario en Francia desde noviembre de 2014, cuando las audiencias e informe de la OPECST sobre el sobrevuelo de instalaciones nucleares francesas conmocionaron y alertaron a las autoridades.
Pero en el Senado, en 2014, la palabra OVNI nunca se pronunció. Había que remontarse a noviembre de 1954, tras la famosa ola de avistamientos que había proliferado en los cielos —y a veces en los campos— de la Francia rural bajo el gobierno de Pierre Mendès-France. Fue entonces cuando el primer ministro de la época decidió crear el SEMOC, el Servicio de Estudio de los Objetos Celestes Misteriosos. Esta oficina, dentro de las Fuerzas Aéreas, prefiguró el GEPAN, que finalmente se creó en 1977. Hace casi medio siglo.
«El tema es ya, por tanto, nos guste o no, un objeto de política pública», señaló Pierre Henriet —actual diputado, antiguo presidente de la OPECST, matemático y filósofo de la ciencia— en su discurso de apertura. La presentación de clausura, a cargo del antiguo asesor ministerial Sylvain Maisonneuve, ofreció a los diputados varias posibles líneas de actuación futura.
Entre ellas figuraba la creación de una «Misión Flash» parlamentaria —una misión de investigación de corto plazo— lo que sugirió «sería una buena idea».
Los diputados comenzarán ahora a trabajar en recomendaciones. A añadir, sin duda, otras iniciativas que seguirán, sugirieron Pierre Henriet y Arnaud Saint-Martin. También confirmaron que toda la conferencia estaría disponible en línea en los próximos días como repetición. «Lo que ha ocurrido aquí hoy se hará público, con total transparencia. Creemos que eso es importante», insistió Arnaud Saint-Martin en sus palabras de clausura, antes de poner fin a este encuentro sin precedentes, distinto a cualquier otro celebrado hasta ahora bajo los cielos franceses.
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| El autor |
Charles-Maxence Layet, asistente parlamentario europeo entre 2009 y 2024, es escritor científico independiente especializado en nuevas tecnologías energéticas y el cosmos electromagnético. Es redactor jefe y editor de «Orbs Special Contact», un libro dedicado a los OVNIs y a la hipótesis extraterrestre. Su trayectoria se centra principalmente en las dimensiones humanas del fenómeno UAP.




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